martes, 25 de diciembre de 2012

Gobierno de los niños (Els nens al govern)


Ritos de paso

Ayer los niños nacionalistas catalanes llevaron a cabo la solemne ceremonia de elección del jefe de la pandilla, delante de las autoridades venidas de un cercano país cuya autoridad medio acatan y siempre discuten. El niño alfa de la panda se llenó los pantalones de solemnidad, para que le pesara la gravedad del en-cargo y apretó la generosa mandíbula para mejor expresar la trascendencia náutica del momento, porque el niño alfa ha escogido como emblema de su mandato el de Gran Timonel, que para eso guarda en su casa un timón que le regaló su papá. La pandilla invitó al jefe de la pandilla del lejano país, quien delegó en un lugarteniente, pero también invitó a los jefes de otras pandillas del barrio con  las que anda siempre a la greña, aunque ahora anda pidiendo su apoyo para una travesía que dice que es la Gran Travesía, la definitiva, la que hará que el mar emerja y se separe del resto de la península el rincón noreste donde juegan los niños nacionalistas. Hubo caritas solemnes, alguna lagrimilla sosona y para que no se viera al jefe de la pandilla del cercano país, lo escondieron detrás de una tela negra, porque todos los niños saben que si se tapan la cara la realidad deja de existir, o si tapan el símbolo de la misma, claro. Al final, cantaron la canción de la banda y se salió al patio a presumir de mandato. Tot plegat, llastimós.

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