viernes, 25 de enero de 2013

CRÓNICA PARLAMENTARIA

Encerrados con un solo juguete

Me permito tomarle prestado el título al amante bilingüe Juan Marsé para escribir esta crónica parlamentaria parcial. Lo es, parcial,  porque, aun a pesar de que seguí íntegramente el desarrollo de la sesión en que, a consecuencia del artefacto de agitprop que es el llamado "derecho a decidir", se votaba si el pueblo catalán es sujeto político soberano, no pude tener la visión que a mí más me hubiera gustado tener, la que enfoca desde el punto de vista de quien está en el uso de la palabra frente al resto de la cámara, porque es la visión que permite observar las reacciones a las intervenciones de los portavoces, algo que muy parcamente suelen ofrecer las cámaras cuando, desde el punto de vista televisivo, es lo más atractivo de la sesión. Algo así como los barridos que nos ofrecen las cámaras en los intermedios de los partidos de tenis, una práctica que ha arruinado la espontaneidad inicial con que se conducían los espectadores: ahora hay ya espectadores a quienes les interesa más captar la atención de la cámara que seguir el partido.
No ha pasado algo así en la sesión parlamentaria, aunque algunos parlamentarios son conscientes de ese control de la cámara y suelen, cuando son enfocados, asentir o disentir con cierto énfasis para que se aprecie su servilismo -antes llamada adhesión incondicional- en las altas instancias del partido.
La sesión del Parlamento catalán en la que se votaba sobre si el pueblo catalán es sujeto político soberano, tuvo, en sus señorías, dos actitudes muy diferentes. Por un lado, el bando de los solemnes, CiU, ERC, IC-V y por otro el de quienes, enfurruñados o displicentes, se oponían a que el Parlament tuviera poder para decidir algo así, opuesto a los preceptos de la Constitución española. Y luego estaban los probatasunos de la CUP, que se servían rancho aparte. La división de la cámara se hizo evidente al final de la votación, cuando los partidarios de la soberanía rompieron a aplaudir ni se sabe a qué ni a quién, con un ritmo mecánico exento de toda exaltación, y mucho menos de levitación -algo físicamente imposible en el caso de Junqueras- que contrastaba mágicamente con "el momento estelar en la historia de un pueblo milenario", etc.
Cuando un parlamento inicia sus sesiones con un descafeinado golpe de estado, que eso fue la aprobación de la declaración de soberanía, enseguida se sabe que no habrá sorpresas, que cada cual se ajustará a su papel y que, como mucho, algunos podrían violentar la obligatoriedad del voto y desmarcarse, para hacerse notar y quién sabe si proveer  puentes por los que transitar hacia otras formaciones políticas que valoren su "valor contestario y su rebeldía patriótica", como así ocurrió con diputados del PSC ex-psoe que se guardaron la democracia en el bolsillo porque, al parecer, atentaba gravemente, la decisión de la Dirección, contra su conciencia política personal. Los execrados diputados de Unió, sin embargo, votaron siguiendo escrupulosamente el compromiso democrático que da sentido a su federación y cumplieron a rajatabla con su obligación.
En la sesión oí por vez primera un discurso más o menos largo del jefe de ERC, Oriol Junqueras, profesor universitario que a mí me pareció profesor de parvulario, o de Secundaria en grupos de nivel bajo. Es alarmante el éxito político de este señor, porque es la simplicidad hecha discurso, es decir, se dirige a un electorado educado por la LOGSE, cuyo nivel de razonamiento todo el mundo algo culto sabe perfectamente cuál es, audiencia a la que adecua el mensaje con frases simples y escasísima subordinación. Utilizó en su intervención una lógica de las verdades del barquero, esas que sólo te permiten ir de una orilla a la de enfrente y vuelta a empezar, cuyos fundamentos son bien conocidos: la legalidad la establezco yo cuando me da la gana, y eso es lo que vamos a decidir aquí. Para los catalanes no existe la legalidad española, sino la legalidad democrática catalana, emanada, al parecer, de una manifestación callejera. A partir de esa premisa, el señor Junqueras desplegó un razonamiento en el que todo encajaba porque sólo se sustentaba en su libre arbitrio. Frente a ese castillo de naipes en el aire, pasó desapercibida la intervención del representante del PSC ex-psoe, quien se limitó, con cierta dureza de guardarropía, a constatar que tal proposición se saltaba a la torera la Constitución y que ellos no seguirían a los poponentes de la declaración por el camino de la ilegalidad. La contundencia de Alicia Sánchez Camacho, sin embargo, quien se expresó en perfectos castellano y catalán a lo largo de su intervención, si bien que empezara en castellano levantó los típicos rumores en la sala cuya traducción no puede ser mas que ésta : "comencem amb les provocacions...", sin pecar de tergiversador, porque se trata de una realidad que se manifiesta en cualquier circunstancia social, que los secesionistas vean el uso del castellano como una provocación; su intervención, decía,  fue un acto de realidad que desmoronó por completo la escasez de razones fundadas de los soberanistas. Tras ella, la intervención de Herrera, el monaguillo nacionalcomunista, tuvo la virtud de, como le sucede siempre, sumir al auditorio en una somnolencia en la que el cámara de televisión tuvo el detalle de no captar los bostezos o ronquidos de sus señorías, aunque desde el otro lado de los televisores, los espectadores pudimos ver con nitidez la espesa nube de incienso del botafumeiro de las piadosas intenciones humanitarias del interviniente, si bien anteponía a ellas el soberanismo, aunque los proponentes del mismo fueran quienes andan jodiendo de lo lindo a los sufridos catalanes con sus recortes presupuestarios y su incapacidad para gestionar la economía regional sin caer en el caos y la paralización, que es, al decir de los patronos y los banqueros, catalanes ambos, a donde lleva la soberanía que busca el estado propio. Albert Rivera fue, acaso, el más explícito: leyó el artículo primero de la Constitución española, donde se establece quiénes son los depositarios de la soberanía nacional, y a partir de ahí, dijo que todo lo demás holgaba, y que para perder el tiempo no era para lo que los habían elegido los ciudadanos. Se despachó a gusto contra CiU y ERC y bienvenidó a Pere Navarro al bloque constitucionalista, momento en el que la cámara enfocó al representante socialista para ver cómo se le formaba en el rostro un rictus de desagrado que a punto estuvo de provocarle un ictus, aunque mantuviera el tipo como pudo. La Camacho había iniciado el saludo de bienvenida al club, que conste. La intervención del probatasuno de la CUP fue tan irrelevante como la del representante de CiU, el corrupto Oriol Pujol, imputado en el asunto de las ITV. El joven moderno probatasuno hizo un alarde de realismo sin precedentes al reivindicar que el verdadero sujeto político es la entelequia denominada Països catalans. El segundo, reprochó al PSC que se alíe con las fuerzas españolistas. Y así se llegó a la votación. Aprobada la declaración de soberanía, comenzaron esos aplausos desconcertados con que los jugadores se pasaban el juguete unos a otros, al estilo de la bola orgásmica que aparece en The Sleeper de Woody Allen. Pareció por un momento, que estaban todo en el orgasmatrón más soso que pueda imaginarse -con la Presidenta de la cámara y la consejera de educación de por medio ya se entiende claro...-. Eran los miembros de una tribu en peligro de extinción que se animaban los unos a los otros para no desfallecer en su intento por transmitir de padres a hijos que un día fueron los reyes del mambo, digo de la sardana, y que si persistían en su reconocido talante segregacionista, autoritario, xenófobo y soberbio acabarían por prevalecer contra las asechanzas de la realidad exterior, llena de gentes diferentes totalmente de ellos, es decir, de la chusma, como solía decir su padre fundador, Pujol.

domingo, 20 de enero de 2013

Ataque a los votantes

...y a los abstencionistas.

               La moda del ¡leña al mono que es de goma! en que se ha convertido nuestra vida política nos deja impunes a votantes y abstencionistas, es decir, a la gran mayoría de los espectadores que, bien a salvo en el tendido, abroncamos, porque hemos pagado los impuestos, a los diestros que se desempeñan en ese albero esperpéntico de la política española, mientras que, en nuestra vida diaria, estamos dispuestos a cometer mezquindades, a escala, en nada diferentes de las que criticamos pidiendo el descabello de los matadores, no del toro, volviendo el pulgar hacia abajo. Desde la factura sin IVA hasta colocar a dedo, si podemos, a un familiar, pasando por evadir impuestos, tener trabajadoras de la limpieza sin seguro y sin papeles, etc., no nos libramos de esa espesa contaminación medioambiental de la corrupción. Los de arriba, en el fondo, imitan a los de abajo, mal que nos pese. Nada que hagan arriba se hace sin contar con que hay una suerte de derecho consuetudinario que los avala: y esta es la única explicación de las reiteradas victorias electorales del vulgar chorizo Camps, de la prepotente, sobornadora y arbitraria Aguirre, del no sabe/no contesta de Rajoy o de aquellas viejas glorias del chalaneo y el rufianismo político-económico como Mario Conde o Javier de la Rosa. En este país se avala y aplaude el triunfo a expensas de la candidez de los administrados y de su escasa organización social, y se predica el individualismo, ¡tan nuestro!, para poder seguir exprimiendo la ubre de los dineros públicos (del mismo modo que, en sentido contrario, en Cataluña se exalta lo común sesgado, con el mismo afán esquilmador). Así pues, ¿estamos libres de pecado, indignados o no?, ¿somos o no somos cómplices de esos usos "inveterados"?
Que después de tantos años de democracia haya un déficit democrático tan sólido en nuestro país nos dicen bien a las claras que aún no hemos interiorizado que es la "cosa pública" ni qué parte nos toca en su gestión a "todos y cada uno" de los españoles. Estamos indignadísimos, por supuesto -y ya es célebre la viñeta de Máximo en el País, hacia los finales de los 80: "Susana no me quiere y la culpa es de los socialistas" (Quizá no sea Susana, pero cito de memoria)-, y no cesamos de repetir que "tendríamos que echarlos a todos", con esa alegría de quienes se desahogan en la barra del bar, en la mesa del comedor o durante el cigarrillo a la intemperie, pero nos negamos en redondo y en cuadrado a cruzar el trecho famoso del dicho al hecho. Somos decidores, pero poco hacedores. ¡Uf, qué trabajazo! Aflora el escepticismo y todo queda en agua de borrajas. ¿No les pagamos? ¡Pues que hagan lo que queremos!, porque que tenemos "toda la razón" es algo que no admite duda...  Y estamos dispuestos a gobernar el país con votaciones soleadas a mano alzada..., y para puros y honrados, nosotros...
La política se construye día a día y si la participación fuera mayoritaria, la parte alícuota de responsabilidad que nos tocaría haría más llevadera esa participación. Así pues, tanto los votantes que creen "cumplir" echando el voto a la urna, como los que pasan de ellas, deberíamos asumir nuestra responsabilidad ene el actual estado de cosas.

martes, 15 de enero de 2013

Defensa de la POLÍTICA

Dicen que en los foros quien escribe con mayúsculas grita. León Felipe sostuvo que el español no grita cuando habla, sino que habla desde el fondo del pozo de la Historia y quiere hacerse oír. No es normal en nuestros días defender ni reivindicar la política. Pocas palabras de nuestro léxico tan maltratada como ella, aunque la usemos incesantemente y, casi como por arte de birlibirloque, no se desgaste ni el uso la erosione de modo que pierda totalmente su sentido y nos obligue a buscar una palabra que la sustituya: "gestión", por ejemplo, tan administrativa como suena, y que no puede competir con ella ni por asomo, aunque esté tan de modo lo de "gestionar" los sentimientos, el trabajo, los conflictos, los traumas, los proyectos, los objetivos..., todo es gestionable, y sugestionable...
Lo primero que ha de quedar claro es que no existe la política sin políticos, aunque suene a perogrullada. Sí que existe la literatura sin lectores, por ejemplo, e incluso sin obras reconocidas como tales, como lo prueba la existencia de  autores "sin obra", de quienes tan afín se siente Vila-Matas, por ejemplo. Así pues, defender la política en nuestros días es defender la acción política de muchísimas personas dedicadas en cuerpo y alma -con trajes sin bolsillos interiores ni de doble fondo- a hacer más fácil y confortable la vida de sus conciudadanos, dispuestas a dejarse la piel en el intento de no aceptar negativas de instancias superiores de gobierno frente a demandas populares de estricta justicia, ahí está la dimisión de cargos del PP tras el "cerrojazo" de las urgencias en Castilla-La Mancha. El primer vecino, se suele llamar al alcalde. Y ese vínculo con la realidad, que se va debilitando escalón a escalón, a medida que se asciende en el entramado complejo de los cargos representativos, es lo que hemos de recuperar. A ello contribuirá, sin duda, la posibilidad de que el pueblo verdaderamente elija en listas abiertas a quienes quieran que sea sus representantes, no los elegidos por el Partido -en cuyo seno las luchas por conseguir la poltrona dejan pequeña la conjura de los Idus de marzo- para ese menester. De hecho, incluso sería conveniente que, dado que el Parlamento representa a la totalidad del pueblo soberano, sin parcelas territoriales -para eso supuestamente se inventó el Senado-, todo el Estado fuera una sola circunscripción en la que votar a los candidatos que nos merecieran más confianza.
El sistema representativo me parece adecuado, porque el sistema asambleario es inoperante para una realidad estatal, pero deberían existir algunas salvaguardas de tipo jurídico que impidieran "estafar" a los votantes mediante promesas electorales que se incumplen, después, sistemáticamente.
La actividad política es dura, y  la dedicación "full time" a la profesión, propia de las profesiones vocacionales típicas, como la medicina o la docencia, merece todo el respeto de la ciudadanía que se ahorra una dedicación que otros asumen de buen grado, pues la recompensa, en términos de satisfacción, por ser útil  a la comunidad, no tiene parangón. Ahora bien, el sueldo del Presidente de Gobierno de España habría de ser el techo remunerativo de la dedicación política, tanto en el poder político como en el judicial. El escándalo del abuso de los dineros públicos sin control ninguno debilita tanto la actividad política que mueve a pedir la desaparición de la misma. Con todo, quienes confunden la política con los políticos corruptos esconden turbios intereses totalitarios que conviene descubrir a tiempo para no ser cómplices, llegado el caso de un cambio de tornas.
Es más noticia la corrupción, sin duda, pero deberíamos prestar atención, también, a ejemplos positivos de democracia directa como el de la ciudad de Albacete (145.000 vecinos) que eligieron las prioridades presupuestarias del ayuntamiento, como ocurrió en otras poblaciones. De ahí vendrá, sin duda, el enaltecimiento de la política, de esas prácticas que se oponen frontalmente al secretismo y el mangoneo de los partidos políticos que secuestran, mediante las elecciones, la voluntad popular.
Siempre me ha parecido ejemplar lo que sucede en Usamérica: los vecinos prestan una inusual atención a la creación del presupuesto anual (budget), están presentes en las discusiones municipales, a puerta abierta,y aspiran a influir en la confección del mismo mediante su participación.
Desde luego, la política bien entendida empieza por el bien ajeno y por el desinteresado espíritu de servicio frente a la red de intereses creados, tipo Güemes, Rato, Aguirre, González, De Paz, etc., que ahora se teje ante nuestras narices indignadas.

viernes, 11 de enero de 2013

Barcelona y sus barbaroi...

La cosmopolita ciudad de Barcelona, como la república de Weimar frente a la barbarie, está siendo asediada por las hordas nacionalistas que pretenden acabar con los barbaroi que llevan instalados en ella desde cuando no se contabilizaba el paso del tiempo. Políticos deshonestos, rapiñadores y totalitarios, abrazados al martillo de herejes y barbaroi que es el nacionalismo excluyente (tautología que utilizo para quienes acaso piensen que la publicidad de la condición "abierta e integradora" del nacionalismo tenga algún viso de racionalidad) pretenden construir, no se sabe si mediante un "golpe de estado" o mediante "un estado que dé todos los golpes" (como amenazaba el jefe de la policía autonómica), y ya se sabe en la cabeza de quiénes, una Barcelona monolingüe, mononacional, monopatriótica, monofolclórica y monoinformativa, con un modelo autárquico que no tardaría ni un lustro en quitarle a la actual ciudad políglota y multicultural todo el lustre del que ha disfrutado hasta que la ola nacionalista se ha encargado de oscurecerla con los tonos grises del pensamiento atávico y la rigidez mistico-cuartelaria de la subordinación al dios sanguinario de la patria. Barcelona es, hoy por hoy, una ciudad en peligro. El desierto aldeano de la Cataluña eterna, carlista, meapilas y trabucaire, busca apoderarse de su vida metropolitana para convertirla en la expresión irracional de una capital rural que fundamente su dominio en la consecución de esos sueños adolescentes de la unidad, forzada, de los Países Catalanes. ¿Dejaremos que los partidos pardos humillen a Barcelona? ¿Permitiremos que la noche medieval de los delirios milenarios caiga sobre ella? Hago un llamamiento a los barbaroi barceloneses para oponernos a destino tan aciago. ¿Nos resignaremos ante una inmersión que ahogue el mestizaje y cree castas lingüístico-patrioticas? Sí, Barcelona, hoy por hoy, descabezada en su propio gobierno municipal, sin un alcalde que la defienda, obsequioso con la voracidad pseudomitológica del vecino de enfrente, es una ciudad en peligro de muerte política y cultural.

martes, 8 de enero de 2013

Al lector azariento


Aventura éxtima

Del modo como D.Quijote hizo sus salidas para, bien pertrechado con la coraza de su estudiada locura, cambiar otros mundos muy lejanos del en que él vivía, así le sucede a quien abre una bitácora para una travesía que intuye hija del azar y de la más férrea voluntad, lo que da un matrimonio más que desequilibrado, cuyos hijos van apareciendo en esta ventana para extimizarse en una exposición que bien pudiera acabar teniendo una vida exclusivamente íntima. Da igual. Escribir ha de ser una necesidad  no un capricho, ni un vehículo exhibicionista. ¡Cuántos textos no tuvieron en vida más mirada acerbamente crítica que la de su autor! Poco a poco irán apareciendo, con ese valor que tienen las golondrinas que sí hacen verano próspero y acogedor.



sábado, 5 de enero de 2013

Al rey lo que es de todos...

De reyes, realezas y realidades...

De rey mágico puede considerarse a este D. Juan Carlos de Borbón que ya ha superado, a quien le nombró, en años de jefaduría, a pesar de lo mucho que ha hecho para hacerse antipático a los ciudadanos y de lo poco que hizo para ganarse el respeto de todos ellos en una sola noche de trabajo (bien hecho, que conste...). Alice Miller, lectura poco adecuada para un hombre de la calle, advierte de la cruel bellaquería que es no solo hacer creer a los niños en la engañifa burda de los Reyes Magos o de Santa Klaus o Nicolás, sino en el chantaje de hacer depender su bondad del buen comportamiento que hayamos tenido. Estoy con ella, aunque no acabé de entender todo lo que decía en otros capítulos de un libro que me superó. Lo mío es la vida cotidiana, y en ella observo, como para la despedida del año, la puntilla final de unas fiestas que, donde quiera que entro del barrio, solo merecen este comentario desengañado: "!Qué ganas tengo de que acaben, por dios!" Es cierto que, como suele decirse, ya no son lo que eran, y que otras intrusas como Halloween o los aseaditos y municipalescos carnavales, tienen un eco ludicoboboconsumista bastante alejado de las agrias terapias de grupo, usualmente versión de semiebria colada de trapos sucios en que han acabado convirtiéndose la desentrañada nochebuena y la resacosa navidad.
Las caras desencajadas que me ha sido dado contemplar, algo parecido a las de aquella excelente película de Schwarzenegger, en que hacía de padre en apuros para encontrar un juguete para su hijo, son para película ruso postrevolucionaria, y las elecciones "de útima hora" permiten comprender que se venda lo que se vende, y que los bazares chinos sobrevivan dignamente. Mañana mismo, antes del mediodía, los contenedores comenzarán a estar repletos de lo destrozado, lo indeseable y lo incalificable, pocas horas después de haber recibido a sus infatigables majestades de oriente. La realidad del 7 de enero son las siete vidas del gato de siete colas: ¡Que lo real nos pille sin deudas!

martes, 1 de enero de 2013

La seducción de la hipocresía...

Días de pósitos y detritus.

Se van acabando estos días de mentiras, de falacias, de dobles, de hipocresías..., y de desaborladas paciencias. Sin tiempo para nada, el único remanso de paz se halla en esos momentos  en que esquivamos la familia, el grupo y las desmesuras culinarias y nos agarramos al balcón al que hemos salido para tender la vista hacia un mar de tejas y chimeneas o damos unos pasos para rodear la casa y cobijarnos bajo las estrellas, aunque estemos bajo cero, siquiera esos instantes de plenitud en que uno puede volver al confortable uno mismo donde se sabe bien acogido. Oímos las risas, los gritos, las canciones y, para nuestro mal, el ruido puro y duro en forma de agresión inmisericorde. Nos viene una arcada. Las cigalas nos salen por las orejas y el cordero, duro de pelar, se nos adhiere a las encías como extravagantes preservativos dentales Todos estamos hartos y lo confesamos sin propósito de enmienda. De nada valen tampoco los buenos propósitos que acaban convertidos en detritus de nuestros fracasos o en la bandera de nuestra pereza. De aquí a unos días, picotearemos en el turrón sobrante y nos parecerá una exquisitez gastronómica, a destiempo, como todo lo bueno. Se trata de un duro rito de paso que intentamos endulzar con unas uvas que comemos, gracias a la generación LOGSE, siguiendo un aplicativo eficaz de la cadena televisiva gracias al cual el primer minuto del año nuevo tiene tres de propina. Las calles comienzan a estar llenas de envases estrafalarios que atestiguan la desesperación de quienes han recorrido media ciudad para entrar, en el último momento, en un bazar de todo a euro y salir con el gato saludador de la suerte...
En catalán, los recortes presupuestarios han conseguido un mensaje inequívoco: Bon Nada..., y ahí seguimos.