martes, 25 de diciembre de 2012

Gobierno de los niños (Els nens al govern)


Ritos de paso

Ayer los niños nacionalistas catalanes llevaron a cabo la solemne ceremonia de elección del jefe de la pandilla, delante de las autoridades venidas de un cercano país cuya autoridad medio acatan y siempre discuten. El niño alfa de la panda se llenó los pantalones de solemnidad, para que le pesara la gravedad del en-cargo y apretó la generosa mandíbula para mejor expresar la trascendencia náutica del momento, porque el niño alfa ha escogido como emblema de su mandato el de Gran Timonel, que para eso guarda en su casa un timón que le regaló su papá. La pandilla invitó al jefe de la pandilla del lejano país, quien delegó en un lugarteniente, pero también invitó a los jefes de otras pandillas del barrio con  las que anda siempre a la greña, aunque ahora anda pidiendo su apoyo para una travesía que dice que es la Gran Travesía, la definitiva, la que hará que el mar emerja y se separe del resto de la península el rincón noreste donde juegan los niños nacionalistas. Hubo caritas solemnes, alguna lagrimilla sosona y para que no se viera al jefe de la pandilla del cercano país, lo escondieron detrás de una tela negra, porque todos los niños saben que si se tapan la cara la realidad deja de existir, o si tapan el símbolo de la misma, claro. Al final, cantaron la canción de la banda y se salió al patio a presumir de mandato. Tot plegat, llastimós.

sábado, 22 de diciembre de 2012

La superstición y la estética cifrada

Los primeros turistas, viajeros románticos, no tenían ojos más que para lo exótico y, si no les parecía  suficientemente exótico  aquello que veían, ya se encargaban ellos de presentarlo de modo que se multiplicara el exotismo cuanto menguaba la veracidad. Los extranjeros han tardado en descubrir nuestro "Gordo", pero lo han hecho con entusiasmo, tanto que es una impensada fuente de ingresos procedentes del resto del mundo, ahora que los grandes inversores han decidido repatriar sus capitales ¡incluso hacia deuda por la que han de pagar, en vez de cobrar! Desde que tengo uso de sinrazón el sorteo del día de hoy, 22, ha sido la puerta de la Navidad y una fuente de insatisfacciones constante. A quien decide no comprar lotería para este sorteo, le han tocado, como mínimo, 300€, un premio por el que los botes de alegría nos harían tocar la luna a quienes de los Euromillones no recibimos más que alegrísimas migajas de 7 o 12 euros cada dos meses. La etiología de la rifa navideña tiene aspectos solidarios muy importantes, que demuestran, según y como, que recibir el primer premio es lo menos importante. El cruce de participaciones es una manera de estrechar lazos de amistad, porque, si tocara, sería tan escaso el premio que no daría sino para algún pequeño gasto extra en las propias navidades. Así pues, la fe en el azar, con ser el primer motor de los participantes, no explica enteramente el desbordamiento popular en torno a este sorteo, que tiene sus ritos, sus lugares de peregrinación y sus santos: pagarla para que toque, La Bruixa d'Or, Dña. Manolita. El gato Negro y San Pancracio, al que se le ha de ofrecer una rama de perejil. Supongo que estos extremos aumentarían la condición exótica del sorteo a ojos de cualquier extraño a nuestras costumbres en los cuatro costados de la pell de brau, porque, que se sepa, las fuerzas secesionistas no han hecho campaña para que los catalanes no compren décimos estatales y los sustituyan por la que, para el próximo año, crearán ellos: ¡La Grossa, la nostra!, propiedad que todo el mundo adivina -o el 4% al menos- en qué consiste.
Decía que si la diosa Fortuna no es el único motor que mueve a los participantes, todos ellos, sin embargo, sí que coinciden en recrearse en la estética de los números, al margen de su valor. Se trata de una función estética que, aplicada a la numeración, arroja un simbolismo curioso y estimulante. Las filias y fobias respecto de los números que se juegan dan para un extenso volumen. Hay quienes odian el 8, otros que solo se fían del justo medio del 5, los hay enamorados del 7 cabalístico, para otros el 9 es la cifra de los deseos y pocos, poquísimos, confiesan que la verticalidad del 1 les entona lo que más... De repente, las cifras cotidianas del precio de la barra de pan o las naranjas del zumo matutino se agrupan para revestirse de unos significados que se nos escapan: una fecha de nacimiento, el día del divorcio, el sexagésimo aniversario, ¡la cifra soñada!, el día en que se perdió la virginidad, las sumas enrevesadas de los padres con  los hijos, la fecha del matrimonio de los padres, y así hasta el infinito.
La superstición, tan propia de esta piel de toro, ocupa por un día la calle, las casas, las conversaciones, los correos, las llamadas, y nadie se extraña de que, como en aquellas escenas inolvidables de Bienvenido Mr. Marshall, todos, sin distinción, escribamos la carta a los Reyes Magos... Forma parte de nuestra idiosincrasia, al parecer, que la vida nos la resuelvan, no que dependa de nosotros lo que hagamos con ella.
Suerte, ¡y ojo con las mutaciones de las preferentes -que las habrá-!, para quienes hayan resultado agraciados.

martes, 18 de diciembre de 2012

Las sinrazones del voto

No voy a recordar la razón de la sinrazón que a mi razón se hace..., sino a sugerir que ya va siendo hora de que en España se hagan un estudio serio sobre las razones y sinrazones del voto, no solo porque podría ser esclarecedor de nuestra experiencia de la política, sino porque podría convertirse, a pesar del rigor insoslayable con que hubiera de plantearse y redactarse, en una inesperada fuente de excelente humor. Aún recuerdo, a modo de batallitas electorales, cuando siendo yo apoderado de un partido de izquierdas, se presentó una viejecita en el colegio electoral mascullando que quería votar "al del bigote", uséase en aquel entonces el inefable Ánsar, sin saber siquiera que había de hacerlo mediante una papeleta. La perplejidad de muchos fue que tomara yo la iniciativa, con harto dolor de mi corazón, pero mayor compasión, de meterle en el sobre a la señora la papeleta que quería.
Quizás desde entonces  no ha dejado de darme vueltas en la cabeza la idea de ese macroestudio (no menos de 50.000 entrevistas como fundamento del análisis) que nos informara a los españolitos curiosos del variado mundo de las razones y sinrazones que tuvo y  tiene habitualmente el voto en nuestro país. Lo intenté con dos hijos, para que lo escogieran como tema del trabajo de investigación del último año de bachillerato, pero se olieron que aquello tenía un trabajo para el que no se veían con ánimos, y no estaban equivocados. Con todo, alguien habrá, sigo pensando, que vea en esta sugerencia mía una posibilidad de investigación social con futuro. No ignoro que este tipo de investigaciones no tiene mucha tradición en nuestro ámbito académico, pero estoy convencido de que, bien hecha, arrojaría mucha luz sobre algo trascendental para la vida pública, como los considerandos de la sentencia que cada cual dicta con su voto cuando es llamado a elegir un parlamento y un gobierno. A ver si antes de que me metan en la última urna, en esa suerte de voto definitivo que es la incineración, puedo ver satisfecha mi curiosidad política...

domingo, 16 de diciembre de 2012

La anomalía histórica

La ¿imposible? convivencia

Es incómodo vivir en una región como Cataluña donde, aun teniendo como lengua habitual la hablada por más del 60% de los ciudadanos, te consideran, los poseedores del poder autonómico, "una anomalía histórica", un "error", que pretenden enmendar con la privación de algunos de tus derechos, el ninguneo y el recuerdo constante de esa anomalía para que no se te ocurra ni abrir la boca ante la corrupción nacionalista y su voluntad de secesión del reino de España. El poder que han ido acumulando los nacionalistas a lo largo del eterno mandato de Jordi Pujol se debe, por una parte, a las continuas cesiones del gobierno central para poder asegurarse el ejercicio del poder -cuya más excelsa manifestación fue la intimidad catalanoparlante del ignorante presidente de FAES, el del bodorrio de la hija y el del castellano atejanado- y, por otra, a que los nacionalistas del PSC apostaron por que CiU hicciera las políticas "nacionalizadoras, catalanizadoras" que ellos, con su base social, no podían llevar a cabo. Ahí esta la LEC, Ley de Educación Catalana,  propuesta por el submarino de CiU, Ernest Maragall, un consejero de educación prácticamente analfabeto -cosas del "fet diferencial catalá-, y servida en bandeja a CiU, quien la hizo suya enseguida a través de otra consejera de educación analfabeta en castellano.
Sentirse continuamente señalado como un obstáculo para la consecución final de ese ideal secesionista no es cómodo. Con todo, más peligroso era en el País Vasco que tu rostro apareciera  tras una diana para que ETA se te llevara por delante... Las últimas elecciones han venido a aliviar un poco esa sensación, porque han permitido a un partido como Ciutadans representar a un cuarto de millón de votantes que se oponen radicalmente al ejercicio estalinista de reescritura histórica en el que está empeñado el "frente nacionalista", un frente disparatado en el que conviven xenófobos, racistas, marxistas, neoliberales y los desorientados del PSC, que se meten los pobres donde pueden, aunque ni sepan, ya, dónde se meten.
La convivencia catalana, nunca del todo el oasis del que todos se enorgullecían, ha sufrido un duro golpe con las propuestas políticas de secesión llevadas a las últimas elecciones. Considero que nos hemos roto por la mitad y que va a ser muy difícil suturar esta herida provocada por los delirios nacionalistas. Se ha establecido una "lucha de propietarios" que nadie sabe cómo va a acabar. Los nacionalistas pretenden desahuciar a quienes constituimos la "anomalía histórica" para poder "limpiar" la propiedad y construir sobre ella el estado más corrupto del mundo, a juzgar por cómo llueven las piedras del 3% que, lanzadas hace algunos años, comienzan ahora a caer sobre tejados de vidrio. Esta lucha obliga a los contendientes a marcar su perfil, y ello es lo que acabará deteriorando una convivencia que puede convertirse, en palabras de un escritor desconocido pero más que notable, en conmorencia.

domingo, 9 de diciembre de 2012

La lógica de Torilandia


La lógica rancional

Paseando con mi interlocutora privilegiada me ha venido con el vértigo de la inspiración el descalificativo con que describir el modo de pensar que se ha extendido en Torilandia: rancional. Hemos reído con ganas porque ha funcionado la ley del gazapo, como aquellos que cazaban en La Cordorniz, o la del lapsus linguae freudiano, más antiguo pero más moderno, para entendernos. El caso es que desde mi atalaya, un observatorio privilegiado, la política nacional se contempla como un eterno sainete en el que esa lógica rancional se multiplica a cada nuevo cráneo inprivilegiado que abre la boca para exhalar regüeldos que quiere hacer pasar por pensamientos. Prestémosle atención al último exabrupto del sector autonómico: equiparar el uso del castellano y del catalán en el sistema educativo catalán es un atentado contra el catalán como no se había visto desde 1978, ha venido a decir la ministra autonómica del ramo con un despliegue de ofendido papo valleinclanesco. Y quedóse tan pancha y oronda y filológica. Prohibir una de las dos lenguas oficiales en Cataluña (los progres acomplejados han de escribir Catalunya, como Girona o A Coruña...) se ve que es una defensa de la cultura. Impedir que los escolares se formen en las dos lenguas propias y oficiales de la comunidad autónoma es, así mismo, otra defensa, en este caso acérrima -que está más cerca de lo que en realidad es,una cerrilidad-, de la educación y, de rebote, de la cultura.
De igual manera, esa ministra a medio camino entre el cubismo picassiano y los esperpentos de Solana, Fátima Báñez, aplicando los principios universalmente reconocidos de la lógica rancional, pretende hacernos creer que van a prohibir que los jubilados fleten autobuses para ir a su ministerio a agradecerles que les priven de la revalorización de las pensiones. ¿No se advierten en estas maneras penseriles -sí, sí, muy cerca del pienso, pero ya sabemos de cuál...- un sí sé qué de la inefabilidad anguitiana excatedrista?
Se ha de reconocer que la lógica rancional es, como dicen ahora los modernos, transversal. Es acogida en cualquier formación política de, como dicen los cronistas, todo el espectro ideológico,una expresión que asusta bastante más que el referente, la verdad, que ya es decir.
Recalaremos, con más calma, en los postulados fundamentales de esa lógica rancional, aún por elucidar. Tiempo habrá, que eso te regalan la crisis y la pobreza, ¡y nosotros, desagradecidos, nos quejamos!