jueves, 20 de marzo de 2014
Dura lex, sed lex...
La tristeza becqueriana de un profesor de catalán...
(boceto del natural).
Del salón en el ángulo oscuro, de su ideal tal vez olvidado, silencioso y cubierto de desolación veíase al profesor de catalán en la evaluación trimestral. ¡Cuántas notas excelentes dormían en sus quimeras pedagógicas, como el pájaro duerme en las ramas, esperando a los alumnos fervorosos que sabrían arrancárselas! ¡Ay, -pensé- cuántas veces la vocación así duerme en el fondo del alma y una voz, como Lázaro, espera que le diga: Som-hi! Has de fer-los teus!
domingo, 16 de marzo de 2014
Los secesionistas cansados...
Hoy tenían los
secesionistas una oportunidad de oro para practicar su agitprop
favorito, la internacionalización del "proceso" kafkiano en que nos
han metido a todos, aprovechando la celebración del maratón de Barcelona,
diseñado para que vengan los turistas a hacerse fotos en los lugares
emblemáticos de la ciudad, pasar un fin de semana rumboso y, aprovechando el
buen tiempo, incluso ir a la playa, todo lo cual ha sucedido como el Ayuntamiento
lo deseaba.
A
lo largo de los 42 kilómetros han sido escasísimos los motivos cubañeros que
han adornado la vestimenta de los corredores. La ciudad ha ofrecido su cara más
internacional y en ese mar de banderas de toda Europa y aun de oriente y del continente
americano, han quedado diluidísimos los recurrentes motivos secesionistas. No
es que no haya afición a la carrera de fondo en Cataluña y en Barcelona, e
incluso el Pujol de las ITV, el de toma el dinero y corre, es —o al menos lo
era hasta hace poco— asiduo practicante de dicha prueba atlética. Pero hoy
estaban como desaparecidos.
Bien es cierto que la prueba es tan dura
que quedan pocas fuerzas para alegrías exhibicionistas, pero el publico, muy
variado, y en buena medida extranjero, ha puesto una nota de color
internacional en el recorrido que nos ha dado no pocas esperanzas a los
participantes de que Barcelona no se convierta, aunque lo pretendan, en esa
capital/aldea de la Cataluña eterna con que sueñan los amantes de la discordia
y la ruptura.
Este año ha habido una novedad: se ha
pasado por la fachada nueva de la Sagrada Familia, lo que habrá decepcionado a
no pocos corredores, y se ha evitado pasar por delante del hospital de San
Pablo, con lo que hemos perdido otra buena oportunidad de promoción turística.
Como han retrasado la prueba tanto, el día ha amanecido excesivamente caluroso
para una prueba de esta naturaleza. Los organizadores deberían repensarse el
adelantarla a la primera semana de marzo, en la que aún hay días de auténtico
frío que la harían más llevadera. La solidaridad atlética y la comunión con las
calles a lo largo del recorrido es siempre una oportunidad para confirmar la
barcelonidad de los vecinos que la corremos y
que hemos hecho de esta maratón una de nuestras fechas importantes del
año.
martes, 4 de marzo de 2014
La exhibicionista huella sonora del turista catalán

Hacer patria chica a voz en grito...
Quien haya tenido la oportunidad sociológica de coincidir con compatriotas "de la ceba" fuera del perímetro de nuestras sucintas fronteras se habrá dado cuenta de que suelen elevar el tono de voz casi hasta el grito, pasando perfectamente por auténticos meridionales, pero lejos aún de los japoneses o los árabes, para hacerse notar, para dejar huella sonora de su existencia en el universo lingüístico, y tampoco le habrá pasado desapercibido que lo que más les joroba es que después de tal sonora profesión de fe en su identidad lingüística, y a la vista de alguna camiseta del Barça que lleven, se le acerquen y les digan: ah, spanioli? Spanish? Spanien? Spanhol?, o como sea. Es de ver, entonces, si uno tiene la desgracia de verlos actuar de cerca sin que adivinen que los entendemos perfectamente, la cara de asco con que reciben la identificación y la vehemencia con que se apresuran a endilgarles el rollo Masivo de la nación milenaria, bla, bla, bla, sin que los interlocutores, a la vista, por ejemplo del pasaporte, logren comprender ni jota de sus explicaciones pormenorizadas y apasionadas. Últimamente, sin embargo, he hallado una conducta que me hace pasar muy buenos ratos. Como por ejemplo en el Vaticano, al acabar de subir los peldaños. Coincides en lo más alto de la cúpula y, después de hablar entre ellos en un catalán jadeante, se dirigen a ti que te han oído hablar en esa lengua de los pobres que es el castellano porque tienen "la deferensia de adresarte la paraubla para confraternisar con uno del otro lado del Ebro", y porque, en el fondo, lo que son es unos plomos de mil diablos. Hacen los mil esfuerzos por hablar un castellano destripado y, de vez en cuando, introducen un catalanismo innecesario y se disculpan con el "como desimos por allí", como si el allí fuera el círculo polar ártico. Tropezando la conversación llega el momento culminante: "¿Y ustedes de dónde proseden?" "De Barcelona", les espeto con el cariño con que se desengaña a un niño. Desde ese momento, acabas de morir para ellos. Y más si, al bajar, otros turistas, estos europeos, hacen los elogios de la Barcelona cosmopolita, cuando te han oído que eres de allí, y tú les explicas muy pero que muy brevemente que sí, que Barcelona es una ciudad española y cosmopolita, abierta a todas las gentes, aunque desde el poder municipal más se abren cuanto mayores son los ingresos de los visitantes, está claro. Y lo celebramos con el tópico que conocen y repiten en escrupuloso catalán de Vic: Barcelona és bona... Y nuestros perdonavidas particulares añaden al sofoco un rictus de contrariedad que les llevará a leerse, por la noche, en familia, las Bases de Manresa, de entrante; Lo catalanisme, de Valentí Almirall, de segundo y, de postre, el conocido Memorial de greuges, del mismo autor... País, paisanets...
domingo, 23 de febrero de 2014
Los pequeñoburgueses de la identidad...
Nunca se me ha borrado de la memoria la magnífica obra de Brecht, La boda de los pequeños burgueses, que vi en mi juventud, representada por una leyenda de la escena teatral española: Los goliardos. Poco a poco, a lo largo de la representación, lo que quiere ser una exhibición ostentosa del poder de iniciativa y de la labor bien hecha acaba desmoronándose hasta dar con los invitados y el mobiliario en el suelo como metáfora del derrumbamiento de un liberalismo egoísta. Me ha venido a la memoria por la paradoja señalada por Antonio Roig en su artículo en Crónica Global: Independentisme guay, en el que relataba un debate sobre el secesionismo mantenido por Joan llorach Mariné y por Salvador García Ruiz. Si era paradójico, ya habrán adivinado que el defensor de la secesión es el segundo, frente al mantenimiento de la situación actual que defendía el primero. Hablamos, pues, de los pequeñoburgueses capitalistas de la identidad catalana, los arribistas charnegos que quieren borrar sus orígenes, como esos Rodríguez que le quitan el -íguez al apellido para quedarse en el inexistente Rodri, por ejemplo, porque creen que entran en una casta superior. Montilla no llegó al Montil·la porque el ridículo hubiera sido universal, enciclopédico, casi de record Guiness del servilismo, pero su sobreactuación cárrica -de càrrec, obviamente- fue tan expresiva de esa actitud pequeñoburguesa que pasará a la pequeña y grotesca historia del arribismo que denuncio. Por lo general, los exhibicionistas del catalanismo sobrevenido pecan de ostentosos y revelan en dicha ostentación la raíz amarga de la traición a sus orígenes, siendo el caso más conocido el de la traición apellídica del exnegociador con ETA para declarar Cataluña territorio independiente de atentados, el coronado de espinas Carod Rovira. Por lo general hablamos de personas que todos tenemos alrededor: pobres de espíritu a los que se les ha insuflado un ideal y se afanan por hacer méritos para que les den los consabidos golpecitos en la espalda y les vuelvan a lanzar ese ideal tres pueblos más allá para que lo recojan y vuelvan a depositar el fruto en las manos del amo. Se trata de un espectáculo denigrante, se mire como se mire. A duras penas están escolarizados en su propia lengua, y abominan de ella, de su historia y de sus escritores como de la peste, y, erigidos en paladines de la lengua oprimida, que chapurrean también a duras penas, defienden que encarna todas las gracias y las inteligencias del mundo, y sus escritores son la excelencia por excelencia. Es en el ámbito del som i serem donde mejor se defienden los capitalistas de la nueva identidad, porque se agregan a un ideal que elevan como un desatino hasta tocar los anillos de Júpiter, por los que resbalan como los monigotes de Yellow Submarine... Oir las comparaciones con el resto de España -ellos siempre dicen el estado español, faltaba más...- que suelen establecer para darse impulso hacia ese viaje astral/asnal es de lo más divertido que puede escucharse, bastante más que los desdichados programas de humor que inundan televisiones y radios sin pizca de gracia. Ya el comienzo, "nosotros, los catalanes", tiene su miga, pero la continuación, usualmente un denuesto sin paliativos del atraso y la incultura seculares de los españoles, un pueblo africano, bárbaro, sucio y gritón, se lleva la palma. Apenas comienzan a hablar, porque a discurrir es imposible que lo hagan, y, como en Animal Farm, van adoptando una humanidad absolutamente diferente de la que trajeron "de fábrica" de los cuatro rincones de la península. Pere Calders tiene un cuento extraordinario, Invasió sobtil, que admite una versión con el título de Invasió sobtada: se narraría en él la decisión de un padre de familia de cambiar de la noche a la mañana de su llegada a Cataluña todos los referentes antiguos de su vida para abrazar los nuevos, aunque ni se sientan ni se comprendan. Pues algo así es lo que les ha ocurrido a los neopatriotas charnegos: han sido súbita e inesperadamente invadidos por una cultura que ha desalojado la anterior sin dejar ni rastro de ella; pero ya se sabe que cuando se echa al gato por la puerta...
sábado, 15 de febrero de 2014
El modelo doctrinal del Movimiento Nacional Catalán.
"La escuela de todos" en la nación de unos pocos o la histeria doctrinal del Movimiento Nacional.
La campaña desatada contra la sentencia que obliga a impartir el 25% del currículo escolar en lengua castellana es una muestra perfecta del fanatismo de masas a que conduce el nacionalismo, y del cual hay suficientes ejemplos en la historia como para tener que ir dando explicaciones de la índole perversa de dicha ideología. "¡Que nos quitan el alma, que nos quitan la vida, que nos desesencian, que no nos dejan ser somos ni ser seremos!", gritan los muecines del secesionismo con gargárico ardor a los cuatro vientos de las cuatro barras con que han cubierto "el territorio", ese ente emergido que habla como la sibila de Cumas en sus libros sibilinos, incapaces de ser descifrados sino por quienes son y serán desde la noche de los tiempos.... Y las masas se hacen eco del rebato y enarbolan la bandera del "modelo de éxito", así llamado con sarcástico barbarismo para indicar que salen de él todos cuantos son incapaces de seguir en el sistema de la lengua única y el pensamiento único, no tanto por poca capacidad, que también, sino por mortal aburrimiento y desconexión total con el ideal monotótico del neofeudalismo catalanista.
Hoy, por suerte, el ecuánime Branchadell, quien, con su independencia de criterio, se ha buscado enemigos a diestra y siniestra, le da la vuelta a la histeria mas IVA de los campañones y les dice que lo racional es, en el fondo, estar agradecidos a la sentencia. Y tiene toda la razón. De hecho, ese esmirriado 25% es toda una claudicación ante el poderío gubernamental del secesionismo gobernante y una bofetada a quienes reclamamos que Cataluña sea lo que es: una sociedad escrupulosamente bilingüe a nivel oficial en todos los ámbitos de los poderes públicos, desde los ayuntamientos hasta la justicia, pasando por la administración autonómica, la enseñanza, etc. Y después que cada cual, desde la iniciativa privada, luche por lo que le mejor le parezca o le convenga. Y que el dinero de todos vaya a las necesidades básicas de todos, en primer lugar.
La propaganda de los sindicatos de la enseñanza en defensa del "modelo feliz" es tan puerilmente patética que explica perfectamente el deterioro del modelo y el auge de la enseñanza concertada y, en el futuro, de la universidad privada: cuando se renuncia a enseñar y se opta por el adoctrinamiento y por la creación de una realidad sin soporte social mayoritario, el riesgo de batacazo es tan grande que resulta de fábula no caer en la cuenta de lo que ese choque entre la realidad y el deseo destrozará..., perdón, está destrozando, que no es lo mismo, y cuyos efectos sociales pagaremos en un futuro no muy lejano.
Muy probablemente esta vía secesionista hubiese sido incluida por Canetti entre las fuentes para su obra de toda una vida, Masa y poder. En nuestro caso, el poder de la masa es directamente proporcional a la alienación de la misma, de lo que se derivará, curiosamente, una escuela de nadie para un país de locos, de locos por el lugar, por el lloc...
domingo, 9 de febrero de 2014
El Liceo de barri: todo cambia y todo queda…
sábado, 1 de febrero de 2014
¿Quién teme a la tema feroz...?
Lo peor de los banderizos de la tema es que siempre te pillan por sorpresa la primera vez, porque les va en ello, en el no delatarse, la vida: rara vez, aunque hay calladas... excepciones, suplician dos veces a la misma víctima.




